Llevamos toda la tarde en el puerto de Sant Feliu, la cena se ha alargado más de la cuenta y alguien, ya con el café pedido, mira el móvil y dice la hora en voz alta. Silencio incómodo. Porque sí, Platja d'Aro, S'Agaró y Sant Feliu de Guíxols están cerca, uno puede...










